Nunca es Tarde

Para ocuparse. Red para la inserción laboral de mujeres rurales mayores de 50 años

Los efectos del paro se observan en el día a día de muchas mujeres cuyas voces son escuchadas por asociaciones como Fademur o sindicatos como CCOO

El paro femenino tiene consecuencias negativas en todos los sentidos”, señala la presidenta de la Federación de Asociaciones de Mujeres Rurales

“Hay que lanzar medidas para garantizar la igualdad de oportunidades en el acceso a puestos de dirección o a la promoción profesional”, apunta CCOO

Si nos fijamos en la situación de las mujeres, y teniendo en cuenta los datos del  paro registrado en el mes de abril, hechos públicos por el Ministerio de Empleo y Seguridad Social, resulta significativo el aumento de la diferencia entre el paro masculino y el femenino, que sigue muy marcada.

Las consecuencias sociales de estas cifras se observan en el día a día de muchas mujeres cuyas voces son escuchadas por asociaciones e instituciones como, por ejemplo, la Federación de Asociaciones de Mujeres Rurales (Fademur). El medio rural es un generador de empleo pero hay que dedicarle recursos, siendo fundamental aplicar la perspectiva de género en las políticas de empleo para reducir el desempleo femenino.

Se deberían crear propuestas y planes que contemplen las características de las zonas rurales. Por ejemplo, en los trámites relacionados con el emprendimiento se podrían agilizar la burocracia y flexibilizar los procedimientos en negocios relacionados con cuidados y atención a la infancia.

Según Fademur, “para las mujeres autónomas, con negocios familiares, que viven en pueblos pequeños se podría hacer una distinción y permitir su participación en planes de empleo porque supondría un complemento a su renta..

Según la Federación, la brecha laboral se reduciría si se fomentaran normativas concretas para negocios rurales y si se incluyeran medidas de discriminación positiva en todos los sectores laborales. “Los ayuntamientos tienen que evitar que los planes de empleo coincidan con las campañas de recogida porque si no lo hacen están privando a las mujeres de estar empleadas todo el año”. Es necesario que se profesionalicen las labores que tradicionalmente desempeñan las mujeres, de tal manera que su trabajo cotice y se reconozca socialmente. Si no hay un incentivo económico, las mujeres seguirán trabajando sin cotizar en el campo con su marido, el único con beneficios laborales. Si hay incentivos ellas se suman, pero no porque no estuvieran trabajando antes. Además de apostar por requisitos diferenciados para trabajos feminizados, para zonas rurales y para autónomas, desde Fademur proponen la creación de una “cuota familiar” a la Seguridad Social. “En las panaderías o pescaderías de los pueblos, siempre cotiza el hombre, mientras que la mujer está haciendo el mismo trabajo y las mismas horas. Esta decisión se debe al coste de las altas en la seguridad social. Con una ‘cuota familiar’ se haría una reducción a negocios familiares de municipios pequeños. De esta forma, conseguiremos que coticen los dos con una misma cuota”.


En esta línea, desde Comisiones Obreras consideran imprescindible el papel de las empresas para la normalización de la conciliación con la que conseguir eliminar el techo de cristal. “Hay que lanzar medidas para garantizar la igualdad de oportunidades en el acceso a puestos de dirección o a la promoción profesional. Además, según el sindicato, sería necesario que los partidos políticos se comprometieran a mejorar las condiciones laborales que se suelen adjudicar a las mujeres y que pueden suponer un salario menor que el de sus compañeros. Estas medidas, serían solo algunos ejemplos de las que deberían incluirse en los Planes de Igualdad de las empresas. “Independientemente del número de trabajadores, se debería establecer la obligatoriedad de negociar Planes de Igualdad en todas las empresas.


Desempleo femenino, despoblación y violencia de género

“La feminización de la pobreza es una consecuencia clara del desempleo femenino y de la brecha salarial que, a su vez, suponen una gravísima consecuencia a la hora de establecer proyectos de vida individuales”, consideran desde CCOO. “Muchas mujeres alegan que no tienen familia, o no se lo plantean, por la precariedad”.

Las mujeres con empleo en el medio rural fijan población en ese municipio porque su familia se quedará ahí. Si en su municipio no pueden incorporarse al mercado laboral se desplazarán”, añaden en Fademur quienes coinciden con CCOO en afirmar que una solución a la despoblación pasaría por reducir el desempleo femenino, también ligado a la violencia machista.

Según la presidenta de la Federación, “las mujeres que tienen un empleo son mujeres que consienten menos la violencia de género porque tienen recursos económicos para salir de este tipo de violencia. En el medio rural, las mujeres que no tienen ingresos tienen menos libertad”.